Esto es lo que debes facturar para ganar 1.000 € al mes como autónomo

Las cuentas son engañosas: que «factures» 1.000 € no quiere decir que «ganes» 1.000 €. Tener el dinero a la vista en tu cuenta bancaria es, al mismo tiempo, una ventaja y un riesgo, porque no se diferencia qué parte de ese dinero es la que te corresponde como ganancia por tu trabajo y la que debes apartar para mantener el negocio.

Cuando llega el pago de una factura y ves que han entrado 1.000, 2.000 o 30.000 € se produce un cierto alivio: la tranquilidad de que el dinero ha llegado y que ya puedes hacer frente a tus pagos y obligaciones con terceros y la Administración. Pero hay un riesgo enorme: al no haber esa diferenciación que acabamos de mencionar, puedes cometer el error de gastarte lo que no puedes. Por ejemplo, dedicando parte del dinero del IVA a proveedores o gastos personales.

Hay varias formas de afrontar este problema, pero una de las más sencillas y efectivas es que tengas DOS cuentas separadas: una para tu vida personal y otra para tu actividad como autónomo. Y si puedes tenerlas en bancos distintos, mejor.

De momento, vamos pensar que el flujo de dinero es cómo sigue:

  • Haces un trabajo y el cliente queda satisfecho.
  • Lo facturas.
  • Esperas de 20 a 60 días (el máximo permitido por Ley).
  • Recibes el dinero en tu cuenta profesional.
  • Calculas el dinero que te corresponde como «sueldo».
  • Lo transfieres a tu cuenta personal.

En ese momento ya puedes gastarlo sin preocuparte de nada. Pero, ¿cómo saber la parte que te toca? ¿Cuánto deberías dedicar a cada partida? ¿Cuánto hay que facturar al mes para ganar 1.000 € o el Sueldo Mínimo Interprofesional? Vamos a verlo.

Primero, aparta los impuestos

Lo primero que tienes que hacer es no tocar la parte que te corresponda a impuestos, tasas y tributos. Es decir, todas las obligaciones fiscales que te corresponden para poder ejercer tu actividad. Las más evidentes son el IVA y el IRPF.

El IVA general es el 21%. Siempre hay esa duda de «con IVA o sin IVA» y ya te comentamos en otro artículo que no te interesa para nada facturar en «b». Como lo que estamos calculando es qué debes apartar del dinero que te llega a la cuenta, el pago que recibes es por la totalidad de la factura, así que lo primero que hay que hacer es reservar el IVA. Si has recibido 1.000 €, 173’55 € son de IVA. En efecto, si haces la cuenta:

826’44 € de factura inicial + 21% de IVA = 826’44 € + 173’56 € = 1.000’00 €.

A este dinero hay que quitarle la retención del 15% de IRPF, que es una cantidad que tu cliente paga a cuenta de lo que luego te tocaría a ti pagar en la declaración anual de Renta. No es que pagues el 15%, sino que de forma provisional se aparta un mínimo del 15% para que luego no tengas muchos problemas para hacer la liquidación. Así que si quitamos ese 15% nos quedan:

826’44 € – 15% de IRPF = 826’44 € – 123’96 € = 702’48 €.

Además, tienes que apartar cualquier tasa o impuesto municipal adicional. Aquí no podemos entrar en mucho detalle, porque varía de un lado a otro, pero si tienes dudas pregunta a tu asesoría o a nosotros, si no tienes, sobre este tema.

Segundo, aparta los gastos y proveedores

En cualquier producto y servicio tienes que contemplar dos tipos de gastos: directos e indirectos. ¿Cuál es la diferencia?

Los gastos directos son los que corresponden a lo que tienes que gastar para proporcionar un producto o servicio en concreto. Si eres albañil y para hacer una reforma necesitas 20 sacos de cemento, eso es un gasto directo de ese servicio.

Los gastos indirectos son los que tienes que pagar por el simple hecho de «levantar la persiana», sin que correspondan a ningún producto o servicio concreto. Por tanto, tienes que repartir ese gasto entre todos las ventas que haces en el periodo de tiempo que le corresponde al gasto. Si necesitas una línea de teléfono y datos (digamos por redondear 50 €) eso quiere decir que, en el plazo de un mes, tienes que sacar 50 € de todas tus facturas, no de una en concreto.

Un cálculo sencillo podría ser que, si haces diez facturas, apartes 5€ de cada una de ellas para la línea de teléfono. No siempre será posible hacer un cálculo tan simple, porque hay servicios que consumen más que otros, cada mes puede haber un número variable de facturas, etc. Pero, para nuestro ejercicio, lo que está claro es que debes «prorratear» (repartir) los gastos fijos entre las facturas que hagas.

Si, entre alquileres, suministros y servicios tienes (digamos) 500 € al mes y hay 10 facturas, eso quiere decir que debes apartar 50 € de cada una de ellas. En nuestro cálculo eso quiere decir que:

702’48 € – 50’00 € de gastos = 652’48 €

Ten cuidado, que este apartado es muy traicionero. También son gastos indirectos periódicos todo lo que tengas que pagar, por ejemplo, por colegiación, afiliaciones profesionales, publicidad y marketing, etc.

Tercero, aparta para imprevistos, ahorro y vacaciones

El punto anterior es en el que se quedan todos los artículos que puedas ver en Internet sobre este asunto. Pero nosotros vamos un paso más allá y te sugerimos que contemples otros conceptos. Por ejemplo, si quieres tomarte un mes de vacaciones, eso quiere decir que el resto del año tienes que ganar ese mes adicional.

Si quieres ganar el SMI, que en el momento de escribir estas líneas es de 1.134 €, eso quiere decir que cada mes tienes que ganar 103’09 € adicionales para poder pagarte el mes de vacaciones. Igual que antes, no es «en cada factura» sino «en todas las facturas que hagas en ese mes». Si haces 10 facturas (seguimos con los mismos supuestos) eso son:

652’48 € – (103’90 € / 10 facturas) = 652’48 € – 10’39 € = 642’09 €

Hay un capítulo muy general que podríamos llamar imprevistos y reinversión. Los imprevistos son las cosas que no te esperas, como que la furgoneta se estropea y hay que pagar una factura de taller de 800 €. Por cierto, si usas un vehículo de forma habitual, eso son gastos indirectos y deberías meter todo en el apartado anterior 😉 Es decir: seguro, mantenimiento, revisiones, ITV, etc.

La reinversión es aquella parte que dedicas a renovar el material (comprar una furgoneta nueva) o adquirir nuevas herramientas o sistemas (ordenadores). Además, si te pones malo, tendrás que hacer frente a todos los gastos sin ingresos, lo que puede llevarte a una situación apurada. Nuestra sugerencia es que tengas un fondo de maniobra que tenga, al menos, seis meses por adelantado de todos los gastos mensuales, más un 10% de lo que facturas anualmente. Ese fondo no se construye en un solo ejercicio, puedes hacerlo inicialmente a lo largo de un par de años, pero sí debes reponerlo rápidamente si empleas algo de esa cantidad.

Si un mes supone 500 € de gastos, eso implica ahorrar 3.000 € de fondo de maniobra. Es decisión tuya si ahorras también un par de meses de sueldo, tasas e impuestos. En función de una decisión u otra, lo suyo es que apartases unos 130/150 € al mes en este concepto: ahorro. Por tanto:

642’09 € – 130 € de ahorro = 521’09 €

Y aún sería conveniente que pensaras en apartar 50 ó 100 € al mes para un fondo de pensiones. Aunque creas que tendrás jubilación cuando te llegue el momento, no está de más que vayas creando un recurso adicional para esos momentos. Nunca te vendrá mal.

Conclusiones

De los 1.000 € que recibiste por la factura te quedan poco más de 500’00 de los que realmente puedes disponer. Así que, si quieres ganar el SMI, debes facturar el doble; unos 2.250 €. Con esto sólo ganarías el mínimo interprofesional, no el sueldo de un emprendedor plenamente establecido. Si quieres ganar todos los meses 2.400 € (por ejemplo), tienes que facturar mucho más:

  • Si la facturación anual es de 52.342,10 €…
  • El IVA al 21% es 6.742,07 €.
  • La retención de IRPF al 15% es 6.840,01 €.
  • Los gastos fijos son 6.000,00 €.
  • El ahorro de vacaciones son 2.400,00 €.
  • El ahorro para el fondo de maniobra son 1.560,00 €.
  • Tu «sueldo» anual serían 28.800,03 €.
  • Y tu «sueldo» mensual sería 2.400,00 €.

Es decir, que entrarían en tu cuenta todos los meses unos 4.361 €, pero sólo podrías disponer como ganancia personal de 2.400. Un poco más de la mitad. Lo que nos había salido antes.

Como verás, hay muchas variables que pueden cambiar en tu caso. Y siempre puede haber alguien que discuta si es necesario o no ahorrar para un fondo de maniobra, para jubilación o vacaciones. Y mucho cuidado, porque no hemos calculado cuál sería el IRPF efectivo al final del ejercicio, que depende de las deducciones y gastos que puedas contabilizar. Pero nuestro objetivo no era hacer un cálculo detallado de todos los posibles escenarios, sino trasladarte la idea de que eso que entra en tu cuenta bancaria no es lo que ganas, sino lo que facturas. Que es muy distinto.

Lo que ganas ronda la mitad. Así que nuestra sugerencia es que revises tus cálculos. En otro artículo trataremos con detalle el problema de los gastos directos e indirectos, el ahorro para la jubilación y cómo organizarte dos o tres cuentas para «blindar» tus gastos e impedir que te quiten algo por sorpresa.