Qué es y cómo se consigue un certificado de titularidad bancaria

A menudo en la asesoría te pedimos un «certificado de titularidad bancaria». Si no lo conoces, este documento puede tener mucha más utilidad de lo que te pueda parecer y es interesante que sepas para qué sirve y cómo conseguirlo.

En principio, la respuesta que nos dan puede tener sentido. Durante mucho tiempo ha sido normal que, al hacer alguna gestión en la que se domiciliasen pagos, hubiera que presentar la cartilla o un par de recibos. El motivo era asegurarse que la persona que está proponiendo esa cuenta para hacer los pagos tenía derecho a hacerlo. Es decir, que no se trataba de una estafa por la que alguien contrataba o compraba algo, pero le estaba «colocando» los pagos a un extraño sin ninguna relación.

El documento que mejor prueba esto es el contrato, pero no todo el mundo lo tiene a mano y a menudo tiene varias páginas de longitud, por lo que presentar la cartilla o un par de recibos domiciliados se consideraba prueba suficiente de que se está usando legítimamente. Además, los tiempos han cambiado. Hace tiempo que la cartilla no es el soporte habitual para registrar los movimientos de la cuenta. Muchas entidades ya no las emiten y mucho menos ofrecen un mecanismo para actualizarlas, como antes que era normal hacerlo en los cajeros. En estas condiciones, ¿cómo demuestras que tienes derecho a usar los fondos de una cuenta corriente? La respuesta es: el certificado de titularidad bancaria.

Características

El certificado de titularidad, al contrario de lo que verás en algunos blogs, no es un documento «oficial». Es un documento privado emitido por el banco en el que éste, como entidad privada, «certifica» o «declara» que la cuenta es tuya. Los datos que suele incluir son, al menos, los siguientes:

  • El nombre completo del titular de la cuenta.
  • El DNI del titular.
  • Los datos completos de la entidad bancaria.
  • El código IBAN de la cuenta.
  • El código SWIFT de la entidad.
  • La fecha de apertura de la cuenta
  • La fecha de emisión del certificado.

Ten mucho cuidado, porque los certificados de este tipo (como casi todos) tienen una vigencia limitada. Lo normal es que sean de 3 a 6 meses y tiene su lógica: que tuvieras una cuenta en un banco hace 5 años no quiere decir que en la actualidad siga abierta. Los juzgados, bancos y administraciones que te lo pidan quieren asegurarse no sólo de que seas el titular legítimo, sino que la cuenta sigue activa.

Algunos ejemplos de uso

El primer ejemplo es el que te acabamos de comentar: domiciliar un recibo. Por ejemplo, el de tu contrato con la asesoría fiscal, como el que podrías tener con nosotros. La asesoría tiene que asegurarse mínimamente de que las cosas se hacen de forma correcta y por eso te podemos pedir el certificado de titularidad bancaria de la cuenta en la que quieras domiciliar tu cuota mensual de servicios. Además, eso sirve para simplificar otros trámites, como girarte el coste que pueda tener la liquidación de un impuesto, la presentación de un acto administrativo que acaree el pago de tasas o cualquier otro escenario en el que debamos pedirte una cantidad de dinero.

Pero no sólo sirve para que pagues, sino también para que cobres. Por ejemplo, cuando se presenta la liquidación de una obligación fiscal que puede «salir a devolver», como el IVA trimestral o el IRPF, hay que decirle a la Agencia Tributaria en qué cuenta quieres recibir el dinero que te deban. Y para demostrar que Hacienda va a pagar a la persona correcta, nos pide el certificado de titularidad bancaria.

No nos olvidemos del paro o cualquier subsidio; en esos casos, también tienes que demostrar que la cuenta es tuya.

Otra situación en la que necesitas ese certificado es si interpones una demanda en la que solicitas que te paguen alguna cantidad. El mecanismo predeterminado para que el Juzgado te entregue el dinero tras la condena es una orden de pago, con la que puedes presentarte en cualquier sucursal del banco que designen y solicitar que te la paguen. Lo que pasa es que, a veces, los bancos son un poco «caraduras» en este sentido y ponen excusas para retrasar el pago, como la exigencia de que tengas una cuenta en su entidad o que hay que esperar unos días.

No es cierto. Ni tienes obligación legal de tener ninguna cuenta ni pueden retrasarte nada. El pago tiene que ser inmediato, aunque sí que podría haber algún reparo en pagarte en efectivo cantidades muy elevadas. Para resolver estos contratiempos, una cosa que puedes hacer es designar, en la demanda, que quieres recibir el pago en una cuenta de tu elección. Y para acreditar que es tuya, aportas el certificado de titularidad bancaria.

Cómo conseguirlo

Como te decíamos un poco más arriba, este certificado es un documento privado del banco, así que es a él a quien se lo tienes que pedir. No lo emite ninguna Administración, ni se lo puedes pedir a Hacienda, la Seguridad Social o tu ayuntamiento. Otra cosa es que se pueda usarse en trámites oficiales, pero es importante no confundir las palabras.

Por tanto, el sitio al que debes dirigirte para solicitarlo es la entidad bancaria en la que tengas contratada la cuenta corriente o de ahorro que quieras designar para los pagos o cobros que te interesan. Como la mayoría de los bancos han ido penalizando y reduciendo su atención al público en oficinas en favor de los trámites en Internet, el canal más rápido e inmediato es generarlo a través de su página Web, en donde lo normal es que lo obtengas de forma inmediata en formato PDF.

Aquí puede haber mucha variabilidad. Lógicamente, cada entidad tiene su propio diseño en los servicios telemáticos y no siempre va a ser fácil localizarlo. Como regla general, selecciona la cuenta que quieras designar y en el contexto de esa cuenta, debería haber algún enlace que indique «documentación» o «trámites», entre los que encontrarás el de generar el certificado. Para facilitarte un poco la cosa, a continuación te indicamos enlaces a este trámite en las principales entidades bancarias de España:

Como puedes comprender, no nos es posible hacer una relación de todos los bancos y es posible que la lista quede desactualizada por los cambios que hay en cada sitio Web. Si tienes dudas o ves que hay un enlace roto, mándanos un mensaje a través de nuestro pefil en LinkedIn o, si eres cliente de aCerca, dirígete a nuestro correo de Atención al Cliente, y te atenderemos en seguida.

Conclusiones

La contratación del colegio, del suministro de luz, agua o gas, de un seguro, para indicar el pago de rentas, el subsidio de desempleo, devoluciones de impuestos, indemnizaciones, pagos recurrentes por rendimientos de inversiones… el número de situaciones en las que este documento puede serte útil es muy amplio. Así que conviene que sepas cómo conseguirlo y recuerda que tiene fecha de caducidad, así que comprueba que sea válido cuando lo vaya a utilizar.